…o pagando tres veces por lo mismo

(Continuación) Sorprendentemente el juez aceptó. Y se procedió al nuevo castigo. Andaban en éste, y cuando el látigo golpeó su espalda por décima vez (10), el ladrón imploró que parasen de castigarlo. No podía soportar más el dolor. Y rogaba ahora que se lo cambiaran de nuevo. De modo que al final el ladrón tuvo […]