Acerca de la publicidad (I)

Publicado el 1 diciembre 2010
Archivado en Carlos Roque Sánchez | 1 comentario

Los primeros publicistas de los que tenemos constancia fueron los griegos.

La prueba es un anuncio, nada menos que del año 3000 a.C., hallado en Tebas y en el que se ofrecía una recompensa a la persona que informara sobre el paradero de un esclavo fugado.

Qué me dicen. Un anuncio de un esclavo fugado. Pero claro, hay que comprender que eran otros tiempos y otras las necesidades que satisfacer.

Tres cuarto de lo mismo pasó siglos después en Roma y en otras urbes importantes de Oriente. Sus intensas actividades mercantiles hicieron que artesanos, vendedores ambulantes, mercaderes y un número importante de comerciantes encargaran la difusión de sus mensajes comerciales.

Ya por entonces era necesaria la figura de un intermediario entre los anunciantes y sus públicos potenciales. Un profesional y una difusión que utilizaban tanto el medio escrito como el oral.

Y así los voceadores públicos se encargaban de difundir, a voz en grito, los servicios de zapateros, barberos, galenos y otros. Eran conocidos como reclamos. Y tuvieron su momento. (Continuará)

Comentarios

Una respuesta para “Acerca de la publicidad (I)”

  1. Acerca de la publicidad (II) | vivirlaeducacion on diciembre 3rd, 2010 20:19

    […] (Continuación) Momento que, como todo en esta vida pasó. En su caso empujado por la aparición de la prensa impresa. Desde 1652, los Mercurios británicos ya llevaban en sus páginas reclamos de marcas de cafés. Pero no fue hasta la Segunda Guerra Mundial, cuando el término de reclamo se sustituyó por el actual de publicidad. Si bien es cierto que la modernidad, para esta nueva ciencia, no llegó hasta 1951 de la mano del gran David Ogilvy. Se podría decir que fue el hombre adecuado que estuvo en el momento oportuno. Y con él la revolución publicitaria. Nuevas reglas para nuevos tiempos. El pelotazo publicitario lo dio con un impactante anuncio sobre camisetas. Algo impresionante. Para anunciar las camisetas Hathaway no se le ocurrió otra idea que, hacerlo mostrando un gentleman inglés, de éstos que salta  la vista que está educado en Oxford y  con un parche en uno de sus aristocráticos ojos. Genial. Pasó a ser conocido como “El hombre de la camisa Hathaway”. (Continuará) […]

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