Aprender para enseñar

Publicado el 28 diciembre 2010
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La sociedad actual está sometida a cambios que se producen a un ritmo vertiginoso, que plantean continuamente nuevas problemáticas y que exigen nuevas competencias.
Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) han evolucionado generando un nuevo entorno social, la denominada Sociedad de la Información (SI).
En su publicación “Las TIC y sus aportaciones a la Sociedad” el Dr. Pere Marquès Graells  las describe como “Cambiantes, siguiendo el ritmo de los continuos avances científicos y en un marco de globalización económica y cultural, contribuyen a la rápida obsolescencia de los conocimientos y a la emergencia de nuevos valores, provocando continuas transformaciones en nuestras estructuras económicas, sociales y culturales… […] Su gran impacto en todos los ámbitos de nuestra vida hace cada vez más difícil que podamos actuar eficientemente prescindiendo de ellas”.

El potencial que representan estas tecnologías para la educación no puede negarse.
“La tendencia actual es pensar en las TIC no sólo como objeto de conocimiento sino especialmente como un recurso para la enseñanza y el aprendizaje. Poole (1999) describe cómo los sistemas informáticos pueden ayudar a que los estudiantes accedan al conocimiento, pero también cómo éstos pueden apoyar la tarea docente”. Esto supone, para la escuela del siglo XXI, un nuevo reto, ya que deberá adaptarse la formación de los estudiantes, a las necesidades actuales y futuras de una sociedad cada vez más dependiente de los avances tecnológicos.

La capacitación docente y directiva tiene que tener un carácter prioritario “en la medida en que constituye un aspecto clave para el cambio educativo”  Esta formación debe contribuir a la construcción de una cultura que promueva el uso de las TIC para mejorar la calidad educativa”.
El docente de hoy debe asumir el compromiso de continuar creciendo profesionalmente mientras desarrolla su labor educativa.
Y una de las tantas virtudes de la Gran Red de Redes, es brindarnos la posibilidad de acceder a la formación online, a una enorme variedad de propuestas de diferente tipo, para enriquecernos, no sólo en el plano profesional,  sino también en el personal.

En diferentes sitios se ofrecen sistemas fáciles y accesibles que, a través de la metodología visual y la orientación práctica, de los cursos online que se ofrecen, se puede aprender marcando el propio ritmo, sin esfuerzos y en forma progresiva.

Los educadores debemos estar dispuestos a asumir la  responsabilidad de modificar nuestras prácticas pedagógicas habituales y sumarnos para que definitivamente se logre “dar el salto” hacia una escuela digitalizada, pedagógicamente hablando.
Y el único camino para lograrlo es capacitarnos.

Prof. Cristina Velázquez

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