Aprendizaje mutuo

Publicado el 28 marzo 2010
Archivado en Carolinagromani | Salir del comentario

Muchas veces consideramos que somos nosotros, los adultos, quienes tenemos que enseñar, guiar y educar a los niños. Y con frecuencia perdemos de vista que el aprendizaje puede ser mutuo y enriquecedor para ambas partes. Porque, ¿quién no se ha sorprendido al escuchar las audaces ocurrencias de un niño? ¿Qué padre no se ha visto en un apuro ante las certeras preguntas de su hijo? ¿Qué adulto no ha añorado esos momentos de pleno disfrute, tan lejanos ya para él, al observar el juego libre de unos chiquillos?

A un adulto seguro de su capacidad para razonar y saber qué es lo correcto en cada situación puede costarle reconocer que un niño que apenas levanta un metro del suelo pueda aportarle cosas nuevas o cuestionar sus sólidas ideas. Pero es precisamente la frescura con que se expresan y actúan los niños y su infinita curiosidad lo que suele escasear en la edad adulta, cuando los prejuicios o la tendencia a racionalizarlo todo van estrechando la mente y, con ello, las posibilidades vitales.

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