Historia de Hijoputas (con perdón). [II]

Publicado el 13 octubre 2010
Archivado en Carlos Roque Sánchez | Salir del comentario

Segunda parte: Hijoputa II. Habían pasado ya unos meses de lo que les he contado, y perdido su efecto terapéutico, cuando me ocurrió un hecho desagradable.

Esperando que quedara libre una plaza de aparcamiento en un hipermercado, y a punto de aparcar, un Golf GTI negro a toda velocidad se metió en el hueco. Visto y no visto. Toqué el claxon, pero nada. El buen señor se bajó y salió escopetado hacia el centro comercial. “Otro hijoputa de los muchos que por el mundo andan, sólo que éste me ha tocado a mí. Qué se le va a hacer”. Me dije.

Andaba cabreado pensando en esto, cuando lo que vi, me hizo pensar que sí. Que a lo mejor sí se podría hacer algo. Y es que, en la luneta trasera del Golf había un letrero que ponía “SE VENDE” y un número de teléfono que anoté ¿Ve por donde voy, verdad?

Pues ha acertado. Nada más llegar a casa le llamé.
– “Buenos días ¿Es usted el dueño del Golf GTI negro que se playned vende?”
– “Sí, yo mismo”
– “¿Podría decirme dónde puedo ver el coche?” Me dio su dirección, los datos del coche, la hora a la que podíamos quedar y su nombre, Juan Sánchez.
– “Perdone Sr. Sánchez, puedo decirle algo?”
– “Sí, claro”
– “Sr. Sánchez, es usted un hijoputa de la hostia”, y colgué.

Ni que decirle que junto al número, en mi agenda, anoté “Hijoputa II”, y que al primero le añadí un “I”. Mi colección hijoputera aumentaba.

Ahora tenía dos “hijoputas”, y ya se sabe que en la variedad está el gusto. Los alternaba. Pero todo cansa. Me terminé aburriendo. Dios no ahoga, pero apura.

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