La historia de las doscientas cebollas…

Publicado el 1 octubre 2010
Archivado en Carlos Roque Sánchez | 2 comentarios

Cuenta una leyenda que hace muchos, muchos, años, en una lejana región de Oriente, un ladrón entró en una hacienda y robó doscientas (200) cebollas. Comprendan, eran otros tiempos, y otras las necesidades.

El caso es que, antes de que hubiera podido huir con ellas, el dueño del lugar lo sorprendió y lo llevó ante el juez. Tuvo lugar el juicio y el magistrado pronunció la sentencia. Debía pagar diez (10) monedas de oro.

Con buenas razones el maleante justificó que era una multa demasiado alta, y el juez, convencido, decidió darle otra opción. Recibiría veinte (20) latigazos a cambio.

Entonces el ladrón And a closer examination of the motion of the Earth, the sun, and the stars shows the capricorn today horoscope to be more complex than you might imagine!What is the ecliptic?As the Earth orbits the sun, the sun appears to pass in front of different constellations. alegó que era un castigo excesivo para tal delito, por lo que el juez decidió ofrecerle una nueva y última alternativa. Se tendría que comer las doscientas cebollas.

Y esta medida al delincuente no le pareció mal. De modo que la aceptó. Se comería las doscientas cebollas.

Pero cuando llevaba veinticinco (25), sus ojos estaban hinchados de tanto llorar y el estómago le quemaba como el fuego del infierno.

Comprendió que nunca podría con las ciento setenta y cinco (175) que aún le faltaban, por lo que propuso cambiar el castigo por el de los veinte latigazos. (Continuará)

Comentarios

2 Respuestas para “La historia de las doscientas cebollas…”

  1. …o pagando tres veces por lo mismo | vivirlaeducacion on octubre 4th, 2010 13:21

    […] (Continuación) Sorprendentemente el juez aceptó. Y se procedió al nuevo castigo. Andaban en éste, y cuando el látigo golpeó su espalda por décima vez (10), el ladrón imploró que parasen de castigarlo. No podía soportar más el dolor. […]

  2. …o pagando tres veces por lo mismo : vivirlaeducacion on septiembre 18th, 2014 23:35

    […] (Continuación) Sorprendentemente el juez aceptó. Y se procedió al nuevo castigo. Andaban en éste, y cuando el látigo golpeó su espalda por décima vez (10), el ladrón imploró que parasen de castigarlo. No podía soportar más el dolor. […]

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