Libros de ocasión

Publicado el 23 mayo 2010
Archivado en Carlos Roque Sánchez | 2 comentarios

Un manido proverbio nos dice que el saber no ocupa lugar. Sin embargo, y no sé muy bien porqué, tengo para mí, que este proverbio es un poco turulato. El saber ocupa mucho lugar. Si lo sabré yo.

Casi tanto como el que ocupa el libro impreso. Su soporte natural. Que ocupa mucho, mucho lugar. Si lo sabrán en mi casa.

Mas, no lo puedo remediar, me atraen los libros. Me gusta mirarlos, comprarlos, tenerlos en mi biblioteca, leerlos, cuidarlos y, sólo algunos de ellos, releerlos.

A propósito de esto último. En tono burlón, un viejo conocido algo más joven que yo, me And like regular online roulette, the live dealer version includes all the roulette basics – a board, a wheel, buttons to control your chip selections, and everything you’d expect. dijo no hace mucho, que había leído no sabía dónde, que esta costumbre de releer es un síntoma de vejez.

Una “gracieta” envenenada. Aunque sin maldad por su parte. Seguro.

Por eso, con un gesto spelautomater de cabeza y una sonrisa en el rostro le admití que era probable. Que quizás tenía razón.

Y con la misma sonrisa, pero ahora de palabra, le recordé un libro que le había prestado hacía tiempo, cuando ambos éramos jóvenes, y que aún no me había devuelto. Tal es el sino de todo libro que se presta.

Aquí he de reconocer que, si no maldad, algo de falta de bondad si había por mi parte. Qué quieren. No soy perfecto.

Así que. Toma, por cabroncete. pensé. Eso pasa por leer sin saber dónde. Le dije

Pero bueno, a lo que iba. Me agrada comprar libros: recién editados y no tan recientes. A precio normal y de rebaja. En librerías y en mercadillos.

Pero como más disfruto es comprándolos usados. A precio de ocasión y en ferias o librerías de segunda mano. Para qué les voy a mentir. (Continuará)

Comentarios

2 Respuestas para “Libros de ocasión”

  1. ALFONSO TENA (1 comments) on mayo 24th, 2010 12:09

    mE GUSTA COMO ESCRIBES

  2. Son como las personas | vivirlaeducacion on mayo 26th, 2010 16:42

    […] (Continuación) Me revientan las librerías que nos meten por los ojos esas remesas de paparruchas que llaman novedades. Supongo que porque ya llevan la fecha de caducidad, casi instantánea, grapada a la contraportada. […]

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