Premios y castigos

Publicado el 12 marzo 2010
Archivado en Carolinagromani | Salir del comentario

Casi todos los padres se preguntan: ¿sirven de algo los castigos? ¿es bueno darles un cachete, de vez en cuando? ¿hay que premiarles siempre que hacen algo que nos resulta gratificante?

En principio, los premios y castigos no son buenos ni malos, lo que importa es cómo se administran. Está claro que conviene alentar los comportamientos y actitudes que están bien y reprobar los que están mal. Pero la educación no debe centrarse en este tipo de relación.

Inculcar disciplina supone establecer reglas, educarles en la responsabilidad, ayudarles a decidir lo más conveniente, pero siempre desde la tolerancia y el respeto mutuo, no desde una posición de fuerza. Lo ideal es establecer vías de diálogo y pactar con los hijos.

Verbalizar los sentimientos, las emociones y los conflictos facilita la negociación con ellos y evita recurrir a castigos innecesarios o generalmente poco eficaces.

Hay que evitar a toda costa el castigo físico. Eso no significa que en casos excepcionales no se pueda dar un leve cachete a modo de advertencia cuando son pequeños e intentan hacer algo peligroso o indebido. En este campo cada familia ha de encontrar sus propios límites.

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